El arquitecto chileno que construye como si todo fuera a derrumbarse — y por eso ganó el Nobel

Por Margarita Hencke  |  Publicado el Domingo 22 de marzo de 2026  |  El Cordillerano
El arquitecto chileno que construye como si todo fuera a derrumbarse — y por eso ganó el Nobel

El arquitecto santiaguino se convierte en el segundo chileno en recibir el máximo galardón mundial de la arquitectura, tras Alejandro Aravena en 2016. El jurado internacional destacó su “fragilidad” como virtud, no como defecto.


El 12 de marzo de 2026, el Pritzker Architecture Prize anunció a Smiljan Radić Clarke, de Santiago, como su laureado número 55. Es el reconocimiento más prestigioso de la arquitectura mundial — el equivalente al Premio Nobel de la disciplina — y un chileno lo ganó por segunda vez en una década.

El primero fue Alejandro Aravena, en 2016. Ahora es Radić, un arquitecto que construyó su carrera desde Santiago, que no tiene firma estandarizada, y cuyo trabajo el propio jurado describe como edificios que “parecen temporales, inestables o deliberadamente inconclusos”.

Esa aparente debilidad es, según el jurado, precisamente su mayor fortaleza.


Quién es Smiljan Radić

Nació en Santiago en 1965, hijo de una familia de inmigrantes — padre de raíces croatas, madre de origen británico. Ese origen híbrido marcó su manera de ver el mundo y la arquitectura.

Estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde reprobó su primer intento de examen de grado antes de titularse en 1989. Ese tropiezo fue formativo: lo llevó a estudiar historia en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia y a recorrer el mundo, experiencia que considera “el curso más esencial” de su educación.

Fundó su estudio en Santiago en 1995. Se mantiene intencionalmente pequeño. Su primera obra fue una casa de 24 metros cuadrados que él mismo construyó a mano en los Andes con su pareja, la escultora Marcela Correa, quien también es su principal colaboradora.

“A veces tienes que producir tus propias raíces. Eso te da libertad.”


Una arquitectura que abraza la fragilidad

Lo que distingue a Radić del resto es que nunca repite un lenguaje arquitectónico. Cada proyecto parte desde cero, desde el lugar, desde la historia, desde el uso. Sus edificios pueden estar parcialmente enterrados en el suelo, orientados para proteger del viento, o construidos reutilizando estructuras existentes en lugar de reemplazarlas.

El jurado del Pritzker lo sintetizó así:

“A través de una obra posicionada en la encrucijada de la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural, Smiljan Radić favorece la fragilidad por sobre cualquier afirmación injustificada de certeza. Sus edificios parecen temporales, inestables o deliberadamente inconclusos — casi al punto de desaparecer — y sin embargo proveen un refugio estructurado, optimista y discretamente alegre, abrazando la vulnerabilidad como condición intrínseca de la experiencia vivida.”


Sus obras más reconocidas

  • Pabellón de la Serpentine Gallery (Londres, 2014) — lo llevó al mapa internacional
  • Teatro Regional del Biobío (Concepción, 2018) — su obra más emblemática en Chile
  • NAVE, Centro de Artes Escénicas (Santiago, 2015)
  • Casa para el Poema del Ángulo Recto (Vilches, 2013)
  • Restaurant Mestizo (Santiago, 2006)

Lo que Chile tiene para celebrar

En diez años, dos arquitectos chilenos han ganado el Pritzker. No es casualidad: Chile tiene una escuela de arquitectura con décadas de desarrollo, un paisaje que desafía y exige respuestas originales, y una tradición de construir con los materiales y el territorio, no contra ellos.

Radić representa esa tradición llevada a su máxima expresión. Un arquitecto que construye pensando en las personas que van a habitar sus espacios, no en los premios que podría ganar.

Aunque los premios llegaron igual.


*Fuentes: Anuncio oficial del Pritzker Architecture Prize (pritzkerprize.com, 12/03/2026); declaraciones de Smiljan Radić Clarke citadas en el anuncio oficial Margarita para El Cordillerano 21 de marzo de 2026*

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