Columna de opinión

Chile no solo se frena: empieza a acostumbrarse al estancamiento

Por Francisco del Solar  |  Publicado el Miércoles 8 de abril de 2026  |  El Vigilante
Francisco del Solar
Francisco del Solar

Analista político y columnista. Escribe sobre poder, economía y cultura pública.

Chile no solo se frena: empieza a acostumbrarse al estancamiento

Chile ya ni siquiera discute el estancamiento como anomalía. Empieza a tratarlo como paisaje. Ese es el dato político de fondo detrás de una tasa de desocupación de 8,3% en el trimestre diciembre 2025-febrero 2026 y de un Imacec que en febrero cayó 0,3% interanual. Separadas, ambas cifras admiten explicaciones. Juntas, dibujan algo menos tranquilizador: una economía que no recupera pulso y un sistema político que parece cada vez más dispuesto a administrar esa debilidad como si fuera parte del orden natural de las cosas.


El problema no es solo la magnitud del desempleo, sino su persistencia. Un país puede absorber un mal trimestre. Lo que no debiera normalizar es pasar más de tres años sin perforar el 8% de desocupación y seguir hablando como si se tratara de una molestia transitoria. Cuando una economía pierde capacidad de generar trabajo con normalidad, deja de enfrentar una emergencia puntual y empieza a convivir con un régimen de fragilidad.

Ahí aparece una forma más honda del deterioro. Antes, un 8% largo era una señal de alarma. Hoy amenaza con convertirse en una cifra explicable hasta el agotamiento: siempre hay una estacionalidad, una base de comparación, un matiz técnico, un analista dispuesto a pedir calma. Pero la repetición de los matices no corrige el hecho de fondo. Solo lo vuelve menos escandaloso.

No hay prosperidad sostenible en un país que convierte la precariedad en costumbre. Tampoco hay cohesión durable cuando la promesa de progreso se sustituye por una administración elegante del desgaste.


El cuadro se vuelve más claro al cruzar empleo y actividad. El Banco Central informó que el Imacec de febrero de 2026 retrocedió 0,3% interanual. Es decir, no solo hay un mercado laboral debilitado: también hay señales de enfriamiento productivo. La esperanza de que el empleo resistiera mientras la economía recuperaba tracción empieza a resquebrajarse.

Conviene desconfiar de la tentación burocrática de mirar cada indicador por separado. Un mal Imacec puede explicarse. Un trimestre laboral flojo también. Lo que cuesta más explicar es la combinación reiterada de crecimiento lánguido, empleo frágil y autoridades satisfechas con administrar el atasco. Eso no parece una mala racha. Se parece cada vez más a un patrón.

La objeción razonable existe. El mercado laboral opera con rezagos, Chile enfrenta shocks externos y los ajustes sectoriales toman tiempo. Pero justamente por eso la obligación política debiera ser más severa, no más indulgente. Si los rezagos existen, hay que mirar tendencias, no consuelos parciales.


Las naciones no siempre se deterioran con estruendo. A veces se deterioran con una mesa técnica, con una décima celebrada como hazaña, con la pérdida gradual del pudor frente a resultados mediocres. Primero se pierde el dinamismo. Después se pierde el estándar. Al final, se pierde incluso la capacidad de distinguir entre una mala racha y una decadencia administrada.

El verdadero riesgo para Chile no es solo una cifra de 8,3%. Es empezar a mirarla sin escándalo.

Fuente: INE, Boletín estadístico de ocupación y desocupación, trimestre móvil diciembre 2025-febrero 2026; Banco Central de Chile, Imacec de febrero de 2026.


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