Más de 60 colegios han suspendido clases desde el crimen de Calama y hoy la ola llega a Colina y el Maule

Por Marisol Hencke  |  Publicado el Martes 14 de abril de 2026  |  El Vigilante  ·  3 min de lectura
Más de 60 colegios han suspendido clases desde el crimen de Calama y hoy la ola llega a Colina y el Maule

Tres semanas después del asesinato de una inspectora en Calama, las amenazas contra establecimientos educacionales siguen multiplicándose. Este martes, el Liceo Santa Teresa del Carmelo de Colina suspendió sus clases tras detectar una amenaza escrita al interior del recinto. En la región del Maule, cuatro establecimientos del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Maule Costa —entre ellos el Colegio Lucila Godoy de Linares— tomaron la misma decisión preventiva por amenazas de tiroteo.

La Corporación Municipal de Desarrollo Social de Colina confirmó que se presentó una denuncia formal ante Carabineros y calificó el episodio como “una grave amenaza a la seguridad y la convivencia escolar”. En Linares, el propio colegio advirtió que este tipo de situaciones generan “angustia, temor e incertidumbre” que “desregulan los hábitos de estudio y convivencia” de niños y adolescentes.

Este martes, la crisis llegó también a la educación superior: el Campus San Andrés de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) cerró sus instalaciones y trasladó las clases a modalidad online tras una amenaza de tiroteo recibida el lunes. En la misma región, al menos tres colegios de Talcahuano y Hualpén —el Colegio Adventista de Talcahuano, el Colegio Inmaculada Concepción de Talcahuano y el Colegio Sagrados Corazones de Hualpén— suspendieron actividades por advertencias similares.

Una ola que no cede

La crisis se inició el pasado 13 de marzo, cuando la inspectora Verónica Vásquez (51) fue asesinada a balazos por un estudiante de séptimo básico en el Colegio Mariano Latorre de Calama. Desde entonces, al menos 62 colegios de nueve regiones han registrado amenazas o han suspendido clases preventivamente, según la información oficial del Ministerio de Educación recopilada por El Vigilante.

La situación ha escalado especialmente en las últimas 72 horas, con casos reportados en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos. Ayer lunes, cinco colegios de las comunas de Melipilla, San Bernardo y Pudahuel, todos pertenecientes a la Dirección de Educación Pública, optaron por cerrar sus puertas. Hoy se suman Colina y Linares.

Los colegios más golpeados

El mapa de la crisis muestra que los establecimientos públicos de la Dirección de Educación Pública (DEP) son los más afectados. De los 62 casos confirmados, 49 corresponden a colegios públicos dependientes de la DEP, 10 son particulares subvencionados y solo 3 son particulares pagados.

Por nivel, los más perjudicados son los colegios de enseñanza media (30 casos), seguidos de los básicos (22) y de los que imparten educación preescolar y básica completa (10). El 70% de las amenazas han sido anónimas, enviadas a través de redes sociales o mediante papeles manuscritos dejados en baños o pasillos; el 30% restante han sido llamadas telefónicas directas al establecimiento.

¿Qué sigue?

El Ministerio de Educación, a través de la titular Carla Rubilar, ha insistido en que “la prioridad es la seguridad de los estudiantes y docentes” y que se ha instruido a todas las direcciones regionales para que activaran sus protocolos de prevención y respuesta.

Rubilar adelantó que “en los próximos días se presentará un paquete de medidas de seguridad escolar”, que incluiría reforzamiento de guardias privados en colegios públicos, mayor coordinación con Carabineros y la PDI, y un plan de apoyo psicoemocional para las comunidades afectadas.

Sin embargo, desde el Colegio de Profesores han criticado que “la respuesta ha sido reactiva y fragmentada”, y exigen “una estrategia nacional que aborde no solo la seguridad física, sino también las causas que llevan a estudiantes a realizar este tipo de amenazas”.

Mientras tanto, la incertidumbre sigue creciendo en las salas de profesores. “Cada día llega una nueva amenaza, cada día hay padres que deciden no mandar a sus hijos y cada día se pierden horas de clases”, relata una directora de un colegio de La Pintana que pidió mantener su nombre en reserva. “Esto ya no es un tema de Calama, es un tema de todo Chile”.

Fuente: Comunicados oficiales, Ministerio de Educación.


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