Siete detenidos y gases lacrimógenos: el primer pulso de Kast con la calle fue por el agua

Por Margarita Hencke  |  Publicado el Lunes 23 de marzo de 2026  |  El Vigilante
Siete detenidos y gases lacrimógenos: el primer pulso de Kast con la calle fue por el agua

Miles marcharon ayer por la Alameda en el Día Mundial del Agua para protestar contra el retiro de 43 decretos ambientales del gobierno anterior. La manifestación terminó con enfrentamientos frente a La Moneda y la primera prueba real de tensión para la nueva administración.


El gobierno de José Antonio Kast tuvo ayer su primera gran protesta callejera, y fue por el medio ambiente. Miles de personas salieron a marchar en Santiago y otras ciudades del país en el marco del Día Mundial del Agua, convocados por organizaciones socioambientales que exigen la reposición de 43 decretos ambientales retirados por la nueva administración.

Los decretos, impulsados por el expresidente Gabriel Boric entre 2023 y 2026, incluían regulaciones de emisiones para industrias contaminantes, creación de parques nacionales y protección de especies amenazadas, entre ellas la ranita de Darwin.

Lo que pasó frente a La Moneda

La marcha recorrió la Alameda hasta las inmediaciones del Palacio de La Moneda, donde un grupo de manifestantes tuvo enfrentamientos con Carabineros. La policía respondió con camiones hidrantes y gases lacrimógenos; los manifestantes lanzaron piedras y palos. El saldo fue de siete detenidos.

La imagen —gases frente a La Moneda en la primera gran manifestación del gobierno— tiene peso simbólico. No es la crisis del estallido, pero sí una señal de que el flanco ambiental puede convertirse en un problema político recurrente para Kast.

El gobierno y el “retroceso ambiental”

Desde el oficialismo, el retiro de decretos fue presentado como una “práctica habitual al inicio de una nueva gestión” para revisar la herencia regulatoria. Uno de los decretos más emblemáticos —el de protección de la ranita de Darwin— ya fue reingresado para revisión.

Pero para los manifestantes, la explicación no alcanza. Lo que ven es un gobierno que llega con una agenda de desregulación y que, en sus primeras semanas, desmontó en silencio instrumentos de protección ambiental que costaron años de negociación construir.

Un primer pulso que deja marca

El conflicto en Irán ya le puso presión al gobierno en el frente económico —con el alza de combustibles y los cambios al MEPCO— y ahora el frente medioambiental también se activa. La pregunta es si estas dos presiones simultáneas en las primeras semanas complican el capital político que Kast necesita para impulsar su agenda legislativa, incluida la renovación del estado de excepción en el Biobío y La Araucanía.

La respuesta de la calle tiene su propia lógica: cuando se juntan el precio de la bencina y los parques nacionales, el malestar puede viajar rápido.


Fuentes: El Desconcierto, AP, Meganoticias, La Prensa Austral, Emol


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