El polvo rosado que llegó a las mochilas: cómo el tusi se instaló en los colegios chilenos sin que nadie midiera
Las encuestas de SENDA ni siquiera preguntan sobre él. Los colegios no tienen protocolos. Las urgencias pediátricas lo reciben cada vez más seguido. El tusi —mezcla adulterada de ketamina, MDMA y anfetaminas— avanza entre adolescentes chilenos mientras el sistema sanitario y educacional todavía no sabe cómo nombrarlo.
Se llama tusi, tussi o cocaína rosada. No es lo que el nombre sugiere. No es cocaína. No es rosada por naturaleza. Y lo que está llegando a los colegios y fiestas de Chile —cada vez más joven, cada vez más barato— es una mezcla cuya composición nadie garantiza.
Eso es, precisamente, lo que lo hace peligroso.
¿Qué es el tusi?
Popularmente asociado al 2CB, una droga psicodélica sintética, el tusi que circula en Chile es en realidad algo diferente: una mezcla variable que puede incluir ketamina, MDMA, anfetaminas, cafeína y lidocaína, según análisis realizados por instituciones especializadas.
La Clínica Alemana lo explicó en sus canales oficiales: los efectos del tusi pueden parecer similares al 2CB original, pero la presencia de ketamina —un anestésico disociativo— lo hace potencialmente más adictivo y sus efectos son menos predecibles. El consumidor no sabe qué está tomando. La dosis tampoco está estandarizada.
Ingresa principalmente por el norte del país —Arica e Iquique— desde Perú y Bolivia, frecuentemente en estado líquido oculto en botellas, según datos del Observatorio del Narcotráfico de la Fiscalía de Chile. Las incautaciones de ketamina pasaron de casi cero en 2015 a 276,82 kilos en 2022.
Los números que el Estado tiene — y los que faltan
El 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General (ENPG 2024), presentado por el Ministerio del Interior en diciembre de 2025, registró que el consumo de drogas sintéticas —categoría que agrupa éxtasis, tusi, fentanilo y otras— fue del 0,9% de la población general en 2024, bajando desde el 1,2% de 2022.
A primera vista, una buena noticia. Pero hay un problema: el tusi no se mide por separado en la encuesta escolar.
El 15° Estudio de Drogas en Población Escolar 2023 de SENDA —presentado en 2025— mostró una baja en el consumo de tabaco y alcohol entre estudiantes, pero un aumento preocupante en cocaína y pasta base. Cuando los especialistas quisieron saber más sobre el tusi específicamente, se encontraron con una laguna: las preguntas del estudio no distinguen entre las distintas drogas sintéticas.
“Las encuestas no incluyen preguntas específicas sobre el tusi y la ketamina, a pesar de su creciente presencia y consumo entre escolares”, advirtieron desde distintas organizaciones especializadas.
La Corporación La Esperanza, en reunión con Pablo Carvacho, director de Investigación y Desarrollo del Centro de Estudios Justicia y Sociedad UC, planteó la urgencia de medir el consumo de tusi de forma separada. Carvacho confirmó que el Centro ya había terminado un estudio para SENDA sobre consumo de drogas químicas en adolescentes infractores de ley y que estaban trabajando en uno nuevo sobre tusi en esa población, “debido a la preocupación por el aumento de su consumo”.
En palabras de Carvacho: “estamos alineados en el diagnóstico general en relación a la droga y en la preocupación por el consumo de las químicas”.
El perfil del consumidor: más joven de lo que se cree
El Tercer Estudio de Drogas en Educación Superior de SENDA (2025) registró que el 2,5% de los universitarios declaró haber consumido tusi o ketamina en el último año.
Pero el problema no está solo en las universidades.
Un reportaje de noviembre de 2025 titulado “Escolares con tusi en la mochila” documentó el incremento de adolescentes que llegan a los servicios de urgencia por consumo de esta sustancia. El médico urgenciólogo y presidente de la Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia, Allan Mix, analizó el fenómeno en diciembre de 2025: las urgencias se han convertido en el principal punto de llegada para estos pacientes, en parte porque la red sanitaria no estaba preparada para atender a adolescentes con consumo de sustancias sintéticas.
Según el Centro de Políticas Públicas UC, el perfil más prevalente de consumo en población general son hombres de entre 19 y 34 años. Pero los interventores del antiguo SENAME (hoy Mejor Niñez) reportan que el consumo en adolescentes con factores de riesgo está en aumento, especialmente en jóvenes en conflicto con la ley.
La expansión geográfica: de Santiago al extremo sur
Lo que comenzó siendo un fenómeno asociado a la música urbana y las fiestas nocturnas de Santiago está llegando a regiones.
En marzo de 2026, un fiscal de la Región de Magallanes alertó públicamente sobre la expansión del tusi en la zona tras una condena por microtráfico. Es una señal de que la droga ya no es exclusiva de los circuitos de la capital.
En Magallanes, el SLEP, la Delegación Presidencial, Carabineros, PDI, la SEREMI de Seguridad Pública y SENDA debieron establecer una mesa intersectorial en 2025 para coordinar protocolos de detección y prevención del consumo de drogas en establecimientos educacionales. El hecho de que sea necesaria esa coordinación habla de la escala del problema.
El vacío que nadie quiere nombrar
Chile tiene un problema concreto: sus herramientas de medición del consumo escolar no han actualizado sus categorías para incluir el tusi como sustancia específica. Las encuestas agrupan drogas sintéticas en una categoría amplia que invisibiliza el fenómeno.
Desde la Corporación La Esperanza lo plantean sin rodeos: se necesita una ley de prevención escolar obligatoria, con énfasis en el primer ciclo básico. “Concentrar el esfuerzo a partir de los 14 años es tarde para Chile”, dijeron. “Muy tarde.”
El circuito es conocido: llega por el norte, se distribuye en el contexto de la música urbana, baja en precio hasta hacerse accesible para jóvenes, llega a los colegios. Cuando llega a los colegios, llega también a las urgencias. Cuando llega a las urgencias, ya es tarde para la prevención.
El tusi ya está en las mochilas. La pregunta es cuándo va a estar en las encuestas.
| *Fuentes: 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General ENPG 2024, Ministerio del Interior (interior.gob.cl, diciembre 2025); 15° Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar 2023, SENDA (senda.gob.cl); Tercer Estudio de Drogas en Educación Superior 2025, SENDA; Observatorio del Narcotráfico, Fiscalía de Chile; Centro de Políticas Públicas UC, Propuesta para Chile 2024; declaraciones de Pablo Carvacho (Centro de Estudios Justicia y Sociedad UC) ante Corporación La Esperanza; alerta fiscal Región de Magallanes (marzo 2026); información clínica, Clínica Alemana (clinicaalemana.cl) | Investigación: Margarita para El Cordillerano | 22 de marzo de 2026* |
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