Documentos revelan operación rusa que buscó fabricar una falsa crisis entre Chile y Argentina
Una investigación internacional basada en 76 documentos filtrados reveló que una red de propaganda ligada a intereses rusos intentó instalar en 2024 una noticia falsa para tensionar la relación entre Chile y Argentina, en medio de una campaña más amplia para desacreditar al gobierno de Javier Milei.
El trabajo fue publicado esta semana por un consorcio integrado, entre otros, por Forbidden Stories, openDemocracy, Filtraleaks y Chequeado. Según esos documentos, la estructura operaba bajo el nombre interno de “La Compañía” y habría impulsado al menos 250 artículos en más de 20 medios argentinos entre junio y octubre de 2024, con un presupuesto cercano a US$ 280 mil.
Uno de los ejes de la operación era explícito: “exacerbar las tensiones entre Chile y Argentina”. Para eso, los papeles internos describen la introducción de una historia falsa sobre una supuesta detención en Chile de tres argentinos que transportaban explosivos, un dron y mapas de la región de Ñuble para sabotear infraestructura energética.
La investigación periodística sostiene que ese episodio no pudo ser verificado y que la propia documentación interna de la red lo presentaba como una maniobra para “crear tensión” bilateral. Chequeado detalló que esa versión apareció en agosto de 2024 en un artículo de El Destape y luego fue replicada por dos sitios chilenos: Osorno en Vivo y La Razón.
La pista chilena
El componente chileno no fue lateral. Los documentos revisados por el consorcio señalan que la red probó titulares y narrativas destinados a instalar la idea de un conflicto entre ambos países. Entre ellos, figuraban formulaciones como una supuesta partición de Chile tras una guerra con Argentina o un reclutamiento de soldados argentinos para ese escenario, aunque los investigadores no hallaron evidencia pública de que esos contenidos efectivamente se hubieran publicado.
El editor de Osorno en Vivo, citado por openDemocracy, afirmó que la nota fue subida al sitio sin conocimiento claro de su origen, pidió disculpas y señaló que no hubo pagos. La investigación agrega que no pudo confirmar de forma independiente los pagos consignados en las planillas rusas ni establecer con certeza a quiénes habrían llegado esos dineros, pero sí documentó el diseño de la operación, los artículos listados y la estrategia política detrás.
La red ya había sido mencionada por el gobierno argentino
La existencia de una estructura rusa orientada a operaciones de influencia ya había sido mencionada públicamente por la Casa Rosada. En una conferencia del 18 de junio de 2025, el vocero presidencial Manuel Adorni informó que la SIDE había detectado en Argentina a un grupo de ciudadanos rusos que realizaban tareas sospechosas “en favor de intereses geopolíticos de Rusia” y describió a “La Compañía” como una entidad vinculada a campañas de desinformación e influencia contra el Estado argentino.
En esa ocasión, Adorni identificó al ciudadano ruso Lev Konstantinovich Andriashvili y a su esposa Irina Yakovenko como figuras ligadas a la organización, dedicada —según la versión oficial argentina— a crear y difundir contenidos, influir sobre organizaciones civiles y recolectar información política útil para los intereses de Moscú.
Forbidden Stories añade que la red había operado primero bajo la órbita de Yevgeny Prigozhin, fundador del grupo Wagner, y que luego quedó bajo control del Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR). Según esa reconstrucción, Argentina y Bolivia fueron dos focos prioritarios de expansión de la operación en América Latina.
Una advertencia también para Chile
Más allá de la pelea interna argentina, el caso deja una señal para Chile: una de las piezas de esa campaña no buscaba solo golpear a Milei, sino fabricar un incidente binacional inexistente usando medios digitales y replicación transfronteriza.
En otras palabras, Chile no apareció solo como espectador de una operación extranjera, sino como parte del blanco narrativo escogido para inflamar una relación vecinal sensible mediante desinformación.
Por qué importa
No se trata de una polémica lateral. La operación revela cómo actores extranjeros pueden aprovechar medios digitales locales para introducir narrativas falsas que afectan la seguridad regional. Si Chile no fortalece sus mecanismos de detección y respuesta frente a estas campañas, queda expuesto a ser usado como escenario de conflictos fabricados que dañan su estabilidad y sus vínculos internacionales.
Fuente: Forbidden Stories, Chequeado, documentos filtrados y conferencia oficial del gobierno argentino.