Artemis II: por primera vez en 50 años, humanos viajan hacia la Luna — y esto recién empieza

Por Marisol Hencke  |  Publicado el Sábado 4 de abril de 2026  |  El Vigilante  ·  2 min de lectura
Artemis II: por primera vez en 50 años, humanos viajan hacia la Luna — y esto recién empieza

El 1 de abril, la NASA lanzó Artemis II: cuatro astronautas viajan alrededor de la Luna por primera vez desde 1972. No pisarán la superficie — eso viene después. Pero el hito abrió una carrera que va mucho más allá del romanticismo espacial.

La misión no es un alunizaje. Artemis II es un vuelo de prueba: la cápsula Orión y el cohete SLS llevan a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en una trayectoria que los acercará a unos 7.600 kilómetros de la superficie lunar antes de regresar. Glover es la primera persona de color en viajar más allá de la órbita baja terrestre. Koch, la primera mujer en acercarse a la Luna. Hansen, el primer no estadounidense en hacerlo.

La diferencia con el siglo XX es profunda. Si durante la Guerra Fría la Luna era sobre todo una vitrina simbólica —una demostración de superioridad entre Estados Unidos y la Unión Soviética—, hoy el foco está en algo más ambicioso: volver para quedarse, construir capacidades permanentes y disputar influencia en un territorio que combina ciencia, tecnología, defensa y futuro económico.

La secuencia que viene

El alunizaje humano propiamente tal está previsto para Artemis IV, a principios de 2028, en la región del Polo Sur lunar, donde se cree que hay hielo de agua. Antes vendrá Artemis III (2027), que probará el encuentro entre la cápsula Orión y los módulos de aterrizaje comerciales —Starship HLS de SpaceX o Blue Moon de Blue Origin.

La arquitectura de esta nueva etapa no es la de las visitas históricas: se piensa en estaciones orbitales, extracción de recursos, corredores de cooperación o competencia entre estados y empresas privadas.

La nueva disputa

Estados Unidos impulsa esta agenda con la idea de consolidar liderazgo tecnológico y presencia sostenida. China acelera sus propios planes con una mirada de largo plazo que mezcla prestigio nacional, capacidad industrial y ambición geopolítica. Las compañías privadas —SpaceX, Blue Origin, Axiom— se han vuelto piezas clave, empujando vehículos, módulos y logística que antes dependían casi por completo del aparato estatal.

La consecuencia es clara: la Luna dejó de ser solo una historia heroica del pasado y volvió a entrar en la conversación dura del siglo XXI, donde se cruzan defensa, innovación, minería futura, telecomunicaciones y competencia entre grandes potencias.

Por qué importa ahora

El regreso importa porque ayuda a entender cómo se está reordenando el poder tecnológico global. Los países que logren sostener presencia e infraestructura fuera de la Tierra no solo ganarán prestigio: podrían quedarse con ventajas científicas, industriales y estratégicas que después bajarán a la economía terrestre.

La pregunta ya no es si el viaje fue emocionante. La pregunta es quién va a dominar la nueva etapa.

Y Artemis II acaba de abrir esa carrera.


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