Maite Orsini apareció en el juicio de Nicolás Zepeda en Lyon: 'Tuvimos algunos roces'

Por Margarita Hencke  |  Publicado el Miércoles 25 de marzo de 2026  |  El Vigilante  ·  3 min de lectura
Maite Orsini apareció en el juicio de Nicolás Zepeda en Lyon: 'Tuvimos algunos roces'

Nadie la esperaba en la sala del tribunal de Lyon. Maite Orsini, exdiputada del Frente Amplio que hoy se encuentra radicada en Francia perfeccionando sus estudios en justicia penal y seguridad pública, apareció este miércoles como oyente en el tercer juicio de Nicolás Zepeda, el chileno acusado de asesinar a su exnovia japonesa Narumi Kurosaki en 2016.

La sorpresa no tardó en convertirse en revelación: Orsini conocía al acusado.

“Vivíamos en el mismo edificio en el barrio El Golf”, contó la exlegisladora a los medios presentes en Lyon. Aclaró que no compartían departamento —ella habitaba en el tercer piso, Zepeda en el primero— pero que los vínculos fueron suficientes para formarse una opinión. “Tuvimos algunos roces”, dijo, y describió al acusado como alguien “bastante agresivo en el tono” con sus hermanos menores, quienes solían jugar a la pelota en el estacionamiento del edificio, lo que molestaba a Zepeda.

Orsini explicó que asistió al juicio “por interés personal”, para observar de cerca un sistema judicial distinto al chileno en un caso de alta complejidad, y para reflexionar sobre la violencia de género. Sobre Zepeda en la sala, dijo percibir que se conmovía únicamente cuando hablaban de su propia situación en la cárcel, pero no cuando se mencionaba a Narumi.


El tercer intento de condenar a Zepeda

La aparición de Orsini ocurrió en uno de los momentos más tensos del largo periplo judicial que vive Zepeda en Francia. Este es su tercer proceso: fue condenado dos veces —la última a 28 años de cárcel, en diciembre de 2023— pero el Tribunal Supremo francés anuló esa sentencia en febrero de 2025 por un vicio de forma, al no haberse comunicado adecuadamente ciertas pruebas a la defensa.

Ahora la Fiscalía va por más. Solicita 30 años de prisión, argumentando que Zepeda viajó 10.000 kilómetros desde Chile para preparar un crimen motivado por los celos, después de que Narumi terminara la relación.

Pero lo que más impactó esta semana no fue el número: fue un giro en el relato del propio acusado.


El cambio de versión que nadie esperaba

Por primera vez en diez años, Nicolás Zepeda admitió ante el tribunal que viajó a Besanzón en diciembre de 2016 con la intención de ver a Narumi. En todos los juicios anteriores había sostenido que el viaje obedecía a razones académicas.

Cuando el juez lo confrontó por la inconsistencia, Zepeda respondió que sentía “miedo” y “vergüenza” de reconocer que fue a buscarla después de la ruptura. Para la Fiscalía, esta admisión es central: acredita la premeditación.

Durante el interrogatorio final, Zepeda rompió en llanto en varias ocasiones. Dijo estar “cansado” y sin palabras para transmitir lo que ha vivido. En un momento de exasperación gritó: “¡Nunca lo sabremos, porque no lo hice yo!”

La defensa, por su parte, insistió en pedir la absolución por el beneficio de la duda razonable. Su argumento sigue siendo el mismo desde el principio: el cuerpo de Narumi Kurosaki nunca fue encontrado, y las nuevas pericias de ADN solicitadas en este juicio resultaron infructuosas.


El padre que dice que su hijo pudo escapar

En un testimonio que no pasó desapercibido, Humberto Zepeda, padre del acusado, declaró ante el tribunal que Nicolás rechazó al menos cuatro intentos de fuga a Argentina mientras aún estaba en Chile, antes de que se formalizara su extradición.

“Le ofrecieron escapar, pero nunca aceptó”, dijo el padre, intentando presentar esa decisión como prueba de inocencia. La defensa usa el argumento como señal de que un culpable no habría esperado enfrentar a la justicia.

La acusación, en cambio, lo interpreta de otra manera.


El veredicto, en horas

El juicio entró este miércoles en su fase final. El veredicto se espera para el jueves 26 o viernes 27 de marzo. Zepeda permanece en prisión preventiva desde hace años.

Si es condenado a los 30 años que pide la Fiscalía, habrá pasado buena parte de su vida adulta en cárceles francesas por un crimen del que insiste en ser inocente, y cuya víctima —Narumi Kurosaki— nunca pudo ser encontrada para darle sepultura.


Fuentes: Publimetro, Cooperativa, T13, La Nación, ADN Radio, Infobae, SwissInfo.


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