Bonzi Buddy: el gorila morado que te espiaba mientras le pedías chistes
Fue el asistente virtual más querido —y temido— de los primeros años del internet. Un gorila morado que cantaba, contaba chistes y, silenciosamente, se robaba tus datos. La historia del adware más famoso de la historia.
Si tenías computador en los años 2000 y tus padres te dejaban instalar programas, probablemente lo conociste. Aparecía en la pantalla sin que nadie lo invitara: un gorila morado que se balanceaba en una liana, saludaba con voz robótica y se ofrecía a ayudarte con lo que necesitaras. Se llamaba Bonzi Buddy. Y detrás de esa carita amigable había algo bastante más oscuro.
El asistente que nadie pidió
Lanzado en 1999 por la empresa Bonzi Software —fundada por los hermanos Joe y Jay Bonzi—, el programa prometía ser un “asistente de escritorio” interactivo. Usando la tecnología Microsoft Agent, podía leer emails en voz alta, contar chistes, descargar archivos, e incluso cantar. En sus primeras versiones venía como un loro verde llamado Peedy. En mayo del 2000 llegó la actualización que lo hizo inmortal: el gorila morado, simplemente llamado Bonzi.
Era gratuito. Era simpático. Y era, según Symantec, Trend Micro, Consumer Reports y prácticamente cualquier empresa de seguridad de la época, spyware y adware de manual.
Lo que hacía mientras no mirabas
Bonzi Buddy recopilaba información personal de los usuarios y la enviaba a los servidores de Bonzi Software. Cambiaba la página de inicio del navegador por bonzi.com sin pedir permiso. Instalaba barras de herramientas. Lanzaba anuncios de forma constante. Consumer Reports lo catalogó directamente como un troyano de puerta trasera.
El golpe más grave llegó cuando se descubrió que el programa recolectaba datos de menores de edad, violando la Ley de Protección de la Privacidad en Línea de los Niños de Estados Unidos (COPPA). Bonzi Software fue multada y demandada. El programa fue descontinuado en 2004 y el portal bonzi.com cerró definitivamente en 2008.
Por qué lo recordamos con cariño
Aquí está la paradoja de Bonzi Buddy: era malware, pero lo amamos. Décadas después sigue apareciendo en memes, videos de YouTube con millones de vistas, y como símbolo de una época en que nadie sabía muy bien qué se estaba instalando ni por qué.
Bonzi Buddy fue, en cierto modo, el primer gran ejemplo de que la interfaz amigable puede ser la mejor defensa del software malicioso. No había que hackear nada. Bastaba con ser simpático, hablar con voz graciosa y dejarse descargar gratis.
El gorila morado fue pionero de algo que hoy está en todas partes: aplicaciones y servicios “gratuitos” que se pagan con tus datos. Solo que él lo hacía con mucho más estilo.
¿Lo instalaste alguna vez? Probablemente sí. ¿Lo desinstalaste correctamente? Eso ya es otra historia.
Fuentes: Wikipedia, Symantec, Consumer Reports, Mashable, IT Brew.
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